
Desde que nació, Nerea fue una niña muy especial, atenta, inteligente, muy despierta, y su mirada. Pronto comenzó a hablar y a expresarse correctamente, para sus padres era una situación confusa pues no sabían como enfrentarse "al problema".
La Navidad en que Nerea cumplió los tres años, para sorpresa de sus padres, pidió a los reyes una muñeca, pero puntualizó: - Quiero una muñeca sin brazos ni piernas..."
Para sus papás fue como una dentellada en el alma, pero el psicólogo les dijo que dieran rienda suelta a sus solicitudes estrambóticas.
El padre, como es lógico, no encontró en las tiendas ninguna muñeca de esas características, así que, sin pensarlo tomó la primera que vió y antes de envolverla en casa, le quitó las extremidades y la puso en su caja donde podía leerse: "Moli, tu primera muñeca".
La mañana de reyes, Nerea corrió a sus regalos y abrazó fuertemente su nueva queca...
No pasaron muchos días cuando, Nerea, comenzó a olvidarse de sus regalos. Aquella noche se acostó temprano como de costumbre; ya entrada la noche Nerea se despertó al oir un susurro que decía: - Soy Moli, y he encontrado mis piernas...- al poco un nuevo susurro, - Moli encontró sus brazos...Moli tiene el cuchillo grande de la cocina...
Nerea, que era una niña inteligente, no mostró miedo alguno...y volvió a escuchar: - Moli ha acuchillado a tus padres y ahora subo para arriba...
Sin tiempo para reaccionar volvió a oir, - Moli abre tu puerta...y la puerta se abrió poco a poco, Nerea levantó un poco la manta mientras se orinaba encima de terror...
Se encendió la luz y aparecieron sus padres junto al psicólogo, este último les dijo: - Vayan a abrazar a su hija, esto demuestra que es una niña como las demás, no teman, con un poco de terapia se normalizará...