EL ASESINO DEL PARKING - CIERTO O NO? Bloguzz
viernes, 09 de mayo de 2008

Un parking solitario. Entra un coche. Se baja una mujer. Se dirige hacia la salida. Oye unos pasos a su espalda. No les da importancia. Cruza la puerta que conduce al ascensor. Un hombre la sigue. Lleva un martillo en la mano... Horas más tarde un equipo de investigadores, una forense y el jefe del departamento de policía científica, se ponen en marcha.

En un parking se ha encontrado el cadáver de una mujer con el cráneo destrozado.

La cabeza está tapada con una bolsa de plástico y junto al cuerpo hay huellas de pisadas de zapatillas deportivas y el envoltorio de un caramelo de menta.


A Juan José Pérez Rangel solo le faltó dejar un rastro de miguitas de pan. Dos mujeres asesinadas en el mismo parking y mismo número de plaza en un período de once días, un "modus operandi" casi idéntico que parecía copiado de una película policíaca de serie B, la imagen del sospechoso grabada en el cajero de un banco cuando usaba la tarjeta de crédito de una de las víctimas y, para colmo, una llamada al marido de una de las dos asesinadas para ofrecer información a cambio de dinero. El reguero de pistas dejado por el "Asesino del Parking" condujo a la policía hasta la localidad de Sant Adriá, en el cinturón industrial de Barcelona. Allí vivía el presunto asesino de María Angels Ribot y María Teresa de Diego.

Las dos mujeres, muy parecidas físicamente y de una edad similar, fueron brutalmente machacadas a martillazos. Una de ellas apareció esposada a una barandilla del parking y, en ambos casos, se les había cubierto la cabeza con una bolsa de plástico. El habitual pánico, alentado por el espectáculo montado por los medios de comunicación, se extendió por el barrio del Putxet, la zona donde tuvieron lugar los crímenes y en la que conviven la burguesía barcelonesa y los negocios de prostitución más o menos encubierta. La policía respondió a la presión con la rápida detención de Juan José Pérez Rangel, un joven de 27 años en paro, al que sus vecinos del barrio de La Mina definen como apocado, indeciso y con una personalidad bastante indefinida. En definitiva, un buen chaval incapaz de diseñar y cometer un doble crimen sobre el que todavía planean muchos enigmas.
Huellas dactilares, marcas de zapatillas coincidentes, la imagen grabada en un cajero, cabellos y restos de piel en las víctimas; todo apunta hacía el detenido, que llevaba una doble vida y al que muchos consideran un simple cabeza de turco al servicio de quien maneja el negocio de la droga y el sexo en la zona alta de Barcelona. Juan José, que a pesar de estar en paro tenía alquilado un apartamento en la zona del Putxet, muy por encima de sus posibilidades económicas, que consumía cocaína de forma abiertamente "cantosa" y que mantenía relaciones estables con una joven rusa, que presuntamente vivía de la prostitución, espera ahora juicio. Casi todos creen que el ansia de dinero y el espejismo de una vida de lujo le llevaron a matar, dejando tras de sí un chapucero reguero de pistas. Otros creen que los instigadores del doble crimen siguen sueltos.


Escrito por fabla @ 16:06
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios