En un pueblecito de Extremadura, hace ya varios años, había un buen hombre conocido como Bernardo, el cual se dedicaba al pastoreo por aquella zona y tenía un pequeño rebaño en el monte.
Todos los días tenía que ir a recogerlo y, como un día cualquiera, metió a todos los animales en un corral de madera que tenía allí al lado.
Al terminar su labor, el hombre bajó de nuevo a casa, como todos los días, montado en un burro.
Estaba anocheciendo, y rumbo a casa, Bernardo escuchó un r [...]
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